¡Hola alumnos!
En este blog econtrarán textos, links, recordatorios y mensajes para el mejor desarrollo del curso de 1er. Año de Idioma Español.
Estamos en contacto...
Romy

viernes, 23 de marzo de 2012

El mundo sin palabras

Seria muy primitivo, sin emoción, educación, tecnología, estilos ni diferencias.
Sería un desastre total. No habría casas, hospitales, ni mercados.
Además, como no nos podemos comunicar habría peleas cada vez que alguien se chocaba con otro, no habría familias, ni amistades.
 Es como si Dios nos diera la peor condena que pueda existir.
 
Lucas Bide Machado
1er. Año A

El mundo sin palabras

El mundo sin palabras no seria mundo, porque no tendria nombre.
Las personas moririan en peleas, de hambre o de enfermedades, ya que no existirian las curas debido a que no existen palabras para que los mèdicos (que no habria) expresaran y crearan el medicamento.
No existiria nada de lo que tocamos, lo que expresamos o escribimos.
Moririamos de soledad, tristeza, dolor y enojo, angustia y demás al no sacar de nuestro interior esa palabra que nos carcome lentamente, y nosotros, sin saber lo que es el dolor, pero sintiéndolo.
Las guerras serían peleas de sentimientos, causadas por una mala acción o simplemente un gran malentedido.
La pura verdad, es que la raza humana no hubiera durado mucho.

Catalina Caillabet (1er. año B)

martes, 20 de marzo de 2012

POEMA V, de Pablo Neruda

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.

Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.


Del libro: "Veinte Poemas de Amor, y una Canción Desesperada"

martes, 13 de marzo de 2012

EL VALOR DE LAS PALABRAS
Esperanza: 
Una palabra puede ser más potente que una lluvia de misiles, porque una palabra dicha, o no dicha, gritada o susurrada puede desatar una revolución.
Mar: Uno no se da cuenta de todo lo que tiene para decir hasta que empieza a decirlo. Las palabras están ahí, atrapadas en tu cabeza, quieren salir, quieren ser dichas, quieren ser gritadas.
Nacho: Cuando alguien me discute a full le termino dando la razón. Cuando siento miedo me burlo de los cobardes. Cuando estoy furioso con alguien le dio “nah, está todo bien man”. Para eso sirven las palabras, para ocultar lo que sentís.
Jazmín: Uno cree que las palabras dan respuestas, pero dan algo más poderoso: preguntas.
Esperanza: Decir algo es muy potente, pero más potente aun es no decirlo. Porque el silencio también tiene palabras, pero son palabras guardadas, elegidas, que esperan pacientes el momento de ser reveladas.
León: A veces solo hace falta abrir la boca para que se desate un huracán.
Esperanza: Pero las palabras cuando llegan te despiertan.
Ramiro: Las palabras pueden distraer, engañar.
Jazmín: Las palabras son pensamientos que se convierten en acción.
Mar: Actuar es mi palabra favorita, porque no se dice, se hace.
Jazmín: Las palabras están ahí, vírgenes, listas para ser usadas.
Ramiro: Las palabras provocan, inquietan, movilizan. ¿De quién son las palabras que decimos? ¿A quién pertenecen? ¿A uno, a varios o a todos?
Nacho: ¿De qué sirven las palabras si uno las dice y nadie del otro lado las recibe?
Jazmín: ¿Qué valor tiene una palabra si nadie la escucha?
Ramiro: Sin palabras no hay silencios.
Esperanza: Y sin silencios no hay palabras.
Mar: Muchas veces no sabemos por qué callamos, y muchas más no sabemos por qué hablamos.
León: Estamos en silencio, guardándonos las palabras hasta que algo, alguien, nos hace hablar.
Nacho: Man, hay tantas palabras.
Ramiro: Y sin embargo muchas veces nos quedamos mudos, sin saber qué palabra usar.
Mar: Dicen que una imagen vale más que mil palabras, pero cuando una palabra tiene valor puede contener mil imágenes.
Esperanza: Pero no hay tal crisis, la palabra vale.
¿Acaso hay una expresión que sea más hermosa, llena de sentido y amor que “te doy mi palabra”? Te doy mi palabra es un acto de entrega, de amor, de confianza, es más que una expresión de deseo, es un compromiso de vida, es un acto de fe.

Porque cuando todo perdió valor la palabra puede rescatarnos.


©      LEANDRO CALDERONE
CASI ÁNGELES IV: LA RESISTENCIA

lunes, 5 de marzo de 2012

 
INVITACIÓN

Me gustaría
que me oyeras la voz y yo pudiera
oír la tuya.

Sí, sí, hablo contigo
mirada silenciosa
que recorre estas líneas.

Y repruebas, tal vez, este imposible
deseo de salirse del papel y la tinta.
¿Qué nos diríamos?

No sé, pero siempre mejor
que el conversar a solas
dando vuelta a las frases, a sonidos,
(el poner y el sacar paréntesis y al rato
colocarlos de nuevo).

Si tu voz irrumpiera
y quebrara esta misma línea… ¡Adelante!
Ya te esperaba. Pasa.
Vamos al fondo. Hay algunos frutales.
Ya verás. Entra.

CIRCE MAIA; “Invitación” de BREVE SOL
Obra Completa, Rebeca Linke Editoras,
Montevideo, 2007. Pág. 411.