Nacional
Cárceles:
códigos de convivencia muy distintos a los de la sociedad
Impacto. La pasta base alteró las costumbres de los
presos en Uruguay
EDUARDO BARRENECHE
La irrupción de la pasta base en las cárceles cambió los códigos. Ya no
se respeta a la visita, a los reclusos con mayor antigüedad ni al policía
honesto. El hacinamiento y las drogas transformaron a los penales en lugares
donde morir es muy fácil.
CÓDIGO 1: Cuando una persona recién ingresa al penal, los demás
auscultan sus fuerzas. Esas primeras horas determinará su vida futura en el
centro de reclusión. Si es vencido, deberá luego ocuparse de lavar la ropa de
sus compañeros de celda, limpiar el recinto y por las noches suele
transformarse en una víctima sexual. Los enfermos psiquiátricos son los que más
sufren esta costumbre. Si el recién llegado cuenta con recursos económicos,
tratarán de ofrecerle "protección".
CÓDIGO 2: A los pocos días de ingresar a la cárcel, el novel preso
buscará alianzas con cómplices o amigos del barrio.
CÓDIGO 3: Compartir "el paquete" de
alimentos con sus compañeros de celda es casi un ritual.
Código 4: Los enfrentamientos entre grupos o
reclusos en cárceles superpobladas, como el Comcar, son diarios. Los incidentes
surgen por ajustes de cuentas por consumo de drogas, por hechos ocurridos
"afuera" o para medir "el aguante" del otro grupo.
Código 5: "Me gusta con vos". Con esa
frase un preso invita a otro a bajar al patio a un duelo criollo. Los
"cortes" carcelarios son los protagonistas de estas peleas. Aquel que
no tiene uno, debe conseguirlo con algún conocido. Algunos reclusos han muerto
por bajar solos al patio y descubrir que lo esperaban cuatro adversarios. Este
año murieron 18 internos de manera violenta.
Código 6: Hace 30 años, en las cárceles Punta
Carretas o Miguelete, cuando llegaba la madre o la hermana de un recluso todos
los presos se ponían contra la pared para no mirarla. Ahora este es un código
en desuso. Se han suscitado enfrentamientos entre reclusos por esta causa.
Código 7: El interno que abandona la cárcel no
puede llevarse ninguna de sus pertenencias. Debe dejar la TV, sus ropas y sus
alimentos a sus compañeros. Si los retira tendrá serios problemas si vuelve a
caer preso.
CÓDIGO 8: Los gritos son los vehículos de
comunicación con la guardia. Generalmente los policías están lejos y los
reclusos llaman al "llavero" a voz en cuello y con golpes en las
puertas de las celdas. Los gritos son un síntoma de que algo anormal está
pasando.
CÓDIGO 9: Si un recluso integra un banda, no podrá
informar a la Policía sobre lo que sabe. Si es un "perejil" y aporta
pruebas para incriminar a sus compañeros, está condenado. Si ocupa un rol clave
dentro de la organización, será protegido. Esta se paga con silencio.
CÓDIGO 10: Los presos tienen una relación de
amor-odio con el policía corrupto. No lo atacan porque es un proveedor, ya sea de
drogas, psicofármacos o tarjetas de celulares. Sin embargo, hay otros internos
que pueden usar esa información para beneficiarse. Los presos odian a los
policías que los insulta. A los guardias honestos también les pasan facturas.
Una práctica común es tirarles bolsas de orín por el "sapo"
(mirilla). Luego enfrentan las represalias.
Código 11: Los preparativos de una fuga son
sagrados. El que habla o facilita un dato a la Policía, es hombre muerto. El
que brinda esa información obtiene un beneficio elevado. Aquellos que no
quieren participar en una fuga, solicitan un traslado para no verse
involucrados en el hecho.
Código 12: Los presos acostumbran a autoinfligirse
heridas o a apuñalarse cuando quieren llamar la atención o pedir un cambio de
celda o de establecimiento.
Código 13: El respaldo a los motines es clave.
Antes los presos usaban este tipo de movilización para solicitar más cupos de
trabajo, mejores alimentos o salidas transitorias. Ahora, con la pasta base, el
"agite" se hace con el objetivo de romper la cárcel.
Peculiar
jerga de la vida carcelaria
La cárcel, como muchos mundos cerrados, tiene su jerga. El lenguaje
acompaña los códigos del microcosmos.
MARTINGALA: Es una estrategia que busca, mediante supuestos reales e
irreales, obtener beneficios. También se conoce como "gamulina".
ENCANICARSE: Llenarse de psicofármacos.
NO TE DESCANSES: No tengo nada que ver.
EMBAGALLARSE: Pedir protección especial a la Policía por miedo a
represalias de otros internos.
TOCAR PITO: Denunciar una situación a la Policía.
shaveeroooo: Llamado a la guardia.
FLAUTEO: Traslado de un preso a otro penal sin explicitar razones.
rescatar: Obtener un beneficio propio.
SAPO: Mirilla existente en la puerta por donde pasa el
"rancho" (alimentos).
PLUMA: Oficial jefe.
RATI: Policía
PICO A PICO: Pelea mano a mano.
MASOCO: Pan.
Barroco: Guiso.
Fuente: El
País Digital