Elegir, ¡qué palabra tan libre!
llena de preguntas mi cabeza,
marea hasta el mar de febrero,
y elije el destino del sendero.
Un sendero por el cual yo elijo,
mi destino, mi marea;
mi camino, mis ideas.
Elijo mi adentro y mi afuera
¿quién soy en días de tormenta?.
Desearía que todos eligiéramos,
quién seríamos si quisiéramos.
elegir no es para nadie,
elegir es para quienes saben
con firmeza, con certeza,
si elegir una flor o un sable.
¡Margaritas en setiembre espero!
un libro de océanos incontrolables,
tranquilidad tranquila busco,
para no andar a saltos bruscos.
Catalina Caillabet